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Es oficial y una buena noticia: desde el 12 de diciembre de 2025, las gasolineras deberán mostrar esta nueva información obligatoria en los surtidores.

Mujer en gasolinera utilizando su móvil para pagar, mientras se encuentra junto a un surtidor de gasolina.

El hombre junto al surtidor mira los números luminosos como si estuviera viendo una tragaperras averiada.

73 euros. Parpadea, suspira, mira el precio por litro y luego el móvil, como si alguno de los dos fuera a pedir perdón. A su alrededor, otros conductores hacen las mismas cuentas en silencio, con los hombros ligeramente tensos y la mirada cansada. Nadie sabe muy bien por qué hoy ha costado tanto; solo sabe que duele.

El 12 de diciembre de 2025, este pequeño ritual cambiará. No porque el combustible vaya a ser de repente barato, sino porque aparecerá una nueva línea de información, ahí mismo, en el surtidor. Clara, oficial, imposible de ignorar. Una línea capaz de convertir esa vaga sensación de “me están timando” en algo más nítido, más útil, incluso empoderador.

Es un cambio minúsculo en la pantalla, pero podría cambiar por completo la forma en que repostamos.

Lo que las gasolineras tendrán que mostrarte en el surtidor

A partir del 12 de diciembre de 2025, las gasolineras deberán mostrar en el surtidor una nueva información obligatoria: el coste por 100 km de cada combustible, calculado sobre la base de un coche medio. Se acabaron las adivinanzas. Justo al lado del clásico precio por litro, los conductores verán un número sencillo y directo que responde a la única pregunta que de verdad importa: «¿Cuánto me cuesta realmente conducir?».

En lugar de céntimos abstractos por litro, de pronto verás algo como «9,60 € / 100 km (coche medio de gasolina)» o «7,30 € / 100 km (coche medio diésel)». Para híbridos, biocombustibles o combustibles alternativos, se aplica la misma lógica. La normativa obliga a las estaciones a traducir los precios en bruto del combustible a un formato que la gente normal pueda entender un lunes por la mañana, medio dormida, con los niños discutiendo en el asiento trasero.

En una tarde fría entre semana en Lyon, Marsella o Mánchester, esto se traducirá en cosas muy concretas. Un repartidor podría darse cuenta de que su surtidor habitual de E10 marca un coste por 100 km más alto que el E5 de al lado, aunque el precio por litro parezca atractivo. Una familia en un viaje largo podría descubrir que su familiar diésel sigue saliendo mejor que su pequeño coche urbano de gasolina en trayectos largos. Un estudio en Europa ya mostró que cuando se muestra el coste por distancia, los conductores lo recuerdan mejor, hablan más de ello y se replantean la próxima compra de coche.

También hay un componente de transparencia. Desde hace años, los reguladores reciben presión para que la fijación del precio del combustible sea menos opaca. El precio por litro es estupendo para mayoristas y traders, no para quien solo intenta entender su presupuesto mensual. Mostrar el coste por 100 km en el surtidor obliga a las marcas de combustible a competir en algo que las personas puedan sentir. Conecta lo que pagas hoy con lo lejos que llegarás mañana.

Detrás de esto, la lógica es simple. Los conductores no “consumen litros”, consumen kilómetros. Al desplazar el foco del volumen a la distancia, las autoridades esperan influir en millones de pequeñas decisiones: cuándo coger el coche, qué combustible elegir, qué vehículo comprar después. No es una campaña de pegatinas verdes, es un movimiento de cifras. Una forma de convertir datos dispersos en una señal única y potente. Y una vez que esa señal aparece delante de millones de ojos, cada día, es difícil dejar de verla.

Cómo usar esta nueva información para pagar menos de verdad (y no solo sentirte informado)

Hay un truco sencillo que, de pronto, será muy práctico en diciembre de 2025. En vez de fijarte solo en el gran precio por litro que parpadea, baja una línea y ordena mentalmente tus opciones por coste por 100 km. Si tu combustible habitual marca 10,20 € / 100 km y el surtidor de al lado marca 9,40 € / 100 km para un combustible compatible con tu coche, esa diferencia es dinero real. En un año de 20.000 km, son unos 160 € de ahorro. Para la misma distancia exacta.

Aun así, no te precipites a cambiar de combustible solo porque el “por 100 km” parezca un poco más barato. Algunos motores están homologados solo para ciertos tipos de gasolina o diésel, y usar el equivocado puede salirte carísimo en averías. La jugada inteligente es bastante simple: la próxima vez que repostas, haz una foto a la pantalla del surtidor con la nueva información y compárala tranquilamente en casa con el manual del coche. Luego elige uno o dos combustibles que tengan sentido para tu motor y tu bolsillo, y limítate a observar cómo evolucionan sus cifras de coste por 100 km con el tiempo.

Todos hemos vivido ese momento en el que parece que el mes acaba de empezar y tu presupuesto de combustible ya está medio devorado. Ahí es donde esta nueva información puede cambiar hábitos en silencio. En lugar de sentirte vagamente culpable o molesto, tendrás una palanca: el coste por 100 km. Puede que empieces a agrupar recados en un solo trayecto, o a escoger la gasolinera ligeramente más barata de tu ruta, o a ir 5 km/h más despacio en la ronda porque ahora ves, en euros, lo que cambia. Pequeños gestos, pero apoyados en una cifra que tu cerebro puede digerir.

Seamos sinceros: nadie hace esto de verdad todos los días. Nadie va a convertirse de la noche a la mañana en un analista del combustible obsesionado con hojas de cálculo. Pero cuando el número está ahí, en el surtidor, no necesitas hojas de cálculo. Solo necesitas pensar: «¿Me parece bien 11 € / 100 km, o el mes pasado eran 9,50 € en esa estación cerca del trabajo?». Ese pequeño momento de comparación puede ser el inicio de un nuevo reflejo. Menos «la gasolina está cara en general» y más «esta elección concreta, ahora mismo, vale o no vale la pena».

«La verdadera revolución no es que los conductores tengan más números», me dijo un analista energético con el que hablé, «es que por fin esos números hablan el mismo idioma que su cuenta bancaria y su calendario: euros y distancia».

  • Sigue la tendencia - Haz una foto rápida del surtidor con el coste por 100 km una vez al mes.
  • Compara estaciones con calma - En unas semanas verás qué lugar de tu ruta es sistemáticamente más barato por 100 km.
  • Relaciónalo con tu estilo de conducción - Si tu consumo real es peor que el coste “oficial” por 100 km, es una pista de que tu conducción podría estar quemando dinero extra.

Una pequeña línea en el surtidor, un gran cambio en cómo vemos nuestros coches

Esta nueva norma llegará a un mundo ya lleno de dudas sobre los coches: eléctrico vs. gasolina, prohibiciones al diésel, zonas de bajas emisiones, modelos de suscripción, baterías de segunda mano. La obligatoriedad de mostrar el coste por 100 km no resolverá todas esas preguntas. Pero podría funcionar como un metrónomo silencioso de fondo, marcando en euros y kilómetros, recordándonos lo que de verdad nos cuestan nuestras decisiones diarias, viaje tras viaje.

Para las familias con presupuestos ajustados, esa pequeña línea puede convertirse en tema de conversación. Padres explicando a adolescentes por qué un fin de semana fuera significa comer fuera un poco menos este mes. Una pareja debatiendo si su próximo coche debería ser más pequeño, o híbrido, o quizá eléctrico porque las cifras de “por 100 km” que ven una y otra vez en el surtidor empiezan a dar miedo. Para los conductores profesionales, puede convertirse en una herramienta de negociación con clientes o empleadores: «¿Ves esta cifra? Este es mi coste por 100 km; no es que yo me esté quejando».

También podría traer una extraña forma de justicia. Cuando todo el mundo ve la misma métrica, es más difícil esconderse detrás de explicaciones difusas sobre «volatilidad del mercado» o «ajustes temporales». Las gasolineras seguirán ajustando precios como quieran, pero la traducción a coste por 100 km dejará al descubierto, sin adornos, qué actores son realmente más caros por distancia. Con el tiempo, eso podría empujar a las marcas a innovar, o al menos a justificarse mejor. Y le da a cada conductor una pregunta simple y sorprendentemente potente que hacerse mientras corre el contador: «¿De verdad merece la pena este número, por estos 100 km de mi vida?».

Punto clave Detalle Interés para el lector
Nueva información obligatoria Coste por 100 km mostrado en cada surtidor a partir del 12 de diciembre de 2025 Ayuda a entender al instante el coste real de conducir, no solo el precio por litro
Cómo usarla Comparar combustibles y estaciones según euros por 100 km, no solo según €/L Ahorros potenciales a lo largo de miles de kilómetros cada año
Impacto a largo plazo Hace más transparente el precio del combustible y vincula hábitos diarios con costes Favorece mejores decisiones sobre rutas, vehículos y estilo de conducción

Preguntas frecuentes (FAQ)

  • ¿Qué exactamente tendrán que mostrar las gasolineras a partir del 12 de diciembre de 2025? Deberán mostrar el coste medio por 100 km para cada combustible, basado en un vehículo de referencia estándar, junto al precio habitual por litro.
  • ¿Hará esta nueva información que el combustible sea más barato? No directamente. No limita los precios, pero facilita las comparaciones, lo que puede empujar a las estaciones a seguir siendo competitivas y ayudarte a evitar las opciones más caras.
  • ¿Esto es solo para gasolina y diésel, o también para otros combustibles? La norma cubre los combustibles convencionales y se extiende a combustibles alternativos cuando pueda calcularse una cifra de coste por distancia, para poder compararlos con la misma base.
  • ¿Puedo fiarme del valor “por 100 km” si mi coche es muy diferente del modelo medio? Es un promedio, no tu consumo exacto. Úsalo como referencia para comparar combustibles y estaciones, y luego ajusta con tu propia experiencia y los datos del cuadro de instrumentos.
  • ¿Qué debería hacer la primera vez que vea este nuevo número en el surtidor? Haz una foto rápida, anota la estación y el tipo de combustible, y compáralo una o dos semanas después en otra estación. Verás enseguida dónde tus kilómetros cuestan menos de verdad.

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