Saltar al contenido

Ni crucigramas ni ajedrez: la mejor actividad para mejorar la memoria en mayores de 65 años

Dos personas mayores jugando a las damas en un salón luminoso, con tazas de té y una planta de fondo.

Un hábito sencillo y sorprendentemente social puede mantener el cerebro más ágil, casi sin que se note.

Ese miedo cotidiano a olvidar nombres, perder las llaves o no seguir el hilo de una conversación suele aumentar tras la jubilación. Ahora, los investigadores señalan un tipo de juego -a menudo guardado al fondo de un armario- como un poderoso aliado contra ese lento desgaste mental.

Por qué el cerebro a partir de los 65 necesita entrenamiento regular

La memoria no se derrumba de repente a los 65. Cambia lentamente, año tras año. Las neuronas envejecen, las conexiones se adelgazan y el cerebro se vuelve un poco menos flexible. Algunas personas lo notan como dificultad para recordar acontecimientos recientes; otras, como fatiga mental tras leer o concentrarse.

El envejecimiento también aumenta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y otras formas de demencia. Estas patologías dañan las células cerebrales de manera más agresiva, provocando pérdida progresiva de memoria y cambios en el pensamiento, el comportamiento y el estado de ánimo.

El cerebro funciona como un músculo: sin uso frecuente, baja la eficiencia; con un esfuerzo variado y regular, el rendimiento se mantiene durante más tiempo.

Los especialistas señalan que el estilo de vida influye en el envejecimiento cerebral casi tanto como la genética. El sueño, la dieta, la actividad física, la conexión social y la estimulación mental condicionan cómo se conserva la memoria más allá de los 65.

Muchos mayores recurren a crucigramas, sudokus o al ajedrez para frenar el deterioro. Estos juegos ayudan a la atención, el vocabulario y el razonamiento lógico. Sin embargo, a menudo se basan en patrones repetitivos o en un pensamiento solitario. Investigaciones recientes sugieren que otra familia de juegos puede servir mejor a los cerebros mayores, especialmente para la memoria y el funcionamiento cotidiano.

Por qué los juegos de mesa corrientes superan a los crucigramas y al ajedrez para la memoria

Investigadores de instituciones como los National Institutes of Health destacan ahora los juegos de mesa sociales como una opción especialmente eficaz. Combinan reto mental, estrategia, conversación y emoción en una sola actividad.

Los juegos de mesa mezclan memoria, planificación, flexibilidad y contacto social de una forma que los cuadernos de pasatiempos y los juegos de estrategia uno contra uno rara vez igualan.

Cuando una persona mayor de 65 juega a un juego de mesa, el cerebro debe:

  • Recordar las reglas y los objetivos del juego
  • Seguir posiciones y puntuaciones cambiantes
  • Adaptar la estrategia a las jugadas de los demás
  • Gestionar las emociones asociadas a ganar y perder
  • Seguir la conversación del grupo mientras planifica el siguiente movimiento

Este “multitarea” entrena varios sistemas cognitivos a la vez: memoria de trabajo, atención, funciones ejecutivas, lenguaje y cognición social. La variedad importa más que la dificultad pura. Un juego moderadamente complejo pero muy interactivo puede estimular el cerebro de manera más global que un rompecabezas silencioso y altamente técnico.

El caso especial de las damas a partir de los 65

Entre los juegos de mesa clásicos, las damas destacan como una gran candidata para los mayores. Las reglas se mantienen relativamente simples, el tablero y las fichas son fáciles de manejar y las partidas no se alargan tanto como en el ajedrez. Aun así, el juego exige previsión y memoria.

El jugador debe recordar qué movimientos están permitidos, anticipar capturas y visualizar varias jugadas por delante. Este ensayo mental repetido activa la memoria de trabajo y las redes de planificación del cerebro sin generar el estrés intenso que algunas personas sienten durante las partidas de ajedrez.

Los juegos de estrategia ligera, como las damas, ofrecen el desafío suficiente para estimular la memoria, sin volverse tan difíciles como para que los jugadores se rindan o se sientan desbordados.

Las damas también se adaptan bien a distintos niveles. Un abuelo puede jugar con un nieto, un amigo mayor con un deterioro cognitivo leve aún puede participar, y las reglas pueden simplificarse si hace falta. Esta flexibilidad mantiene el interés con el tiempo, algo que cuenta más que esfuerzos esporádicos y “heroicos”.

Cómo los juegos de mesa apoyan la memoria más allá de la mesa de juego

Los juegos de mesa no solo agudizan el recuerdo de jugadas y reglas. Pueden ayudar a preservar habilidades importantes en el día a día, desde gestionar conversaciones hasta planificar recados.

El contacto social como potenciador oculto de la memoria

La soledad aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Muchos jubilados ven cómo su círculo social se reduce tras dejar el trabajo, perder a la pareja o mudarse. Las sesiones de juego regulares recrean una pequeña comunidad y dan ritmo a la semana.

Durante una tarde de juegos, una persona mayor debe recordar quién dijo qué, controlar los turnos y mantenerse implicada en bromas o conversaciones paralelas. Estas interacciones estimulan la memoria episódica (eventos), las redes del lenguaje y el procesamiento emocional. Además, la risa reduce las hormonas del estrés, que dañan el cerebro cuando permanecen elevadas durante mucho tiempo.

La implicación emocional refuerza el recuerdo

Rara vez se recuerdan ejercicios neutros. Se recuerdan los momentos que importaron emocionalmente. Una partida ajustada de damas con un nieto, una victoria dramática en el último movimiento o una rivalidad amistosa con un vecino crean recuerdos potentes.

Los juegos que hacen sentir alegría, frustración o sorpresa crean “ganchos” emocionales que ayudan al cerebro a almacenar y recuperar la información con mayor facilidad.

Esa carga emocional convierte un simple entrenamiento cognitivo en una historia, y el cerebro maneja las historias mucho mejor que los ejercicios mecánicos.

Elegir los juegos adecuados para cerebros que envejecen

No todos los juegos ayudan a la memoria de la misma manera. Una selección equilibrada funciona mejor a lo largo de meses y años.

Tipo de juego Beneficios principales Ejemplos
Estrategia simple Planificación, memoria de trabajo, pensamiento flexible Damas, Conecta 4, dominó
Con alta carga de memoria Recuerdo a corto plazo, atención al detalle Juegos de emparejar cartas, “Memory” (parejas), juegos sencillos de secuencias
Palabras y lenguaje Vocabulario, fluidez verbal, memoria semántica Juegos tipo Scrabble, fichas de palabras sencillas, juegos de categorías
Cooperativos Trabajo en equipo, comunicación, planificación conjunta Juegos de mesa cooperativos ligeros adaptados para familias

Los profesionales de la salud suelen sugerir empezar por juegos que ya sean familiares para la persona, para evitar frustración. Cuando aumenta la confianza, introducir reglas nuevas o variantes puede renovar la atención y añadir dificultad de forma gradual.

Consejos prácticos para convertir los juegos en un hábito real para el cerebro

En mayores de 65, los beneficios llegan con la regularidad, no con maratones ocasionales. Sesiones cortas y frecuentes crean una rutina en la que el cerebro puede apoyarse.

  • Programar una o dos sesiones de juego por semana, a horas fijas
  • Mantener las partidas entre 30 y 60 minutos para evitar la fatiga
  • Elegir juegos que resulten divertidos, no “terapéuticos” o obligatorios
  • Ajustar las reglas al nivel de habilidades y energía de cada persona
  • Mezclar generaciones en la mesa para combinar rapidez, paciencia y creatividad

Las familias también pueden convertir los juegos en pequeños rituales: damas los domingos después de comer, una partida rápida de cartas antes de cenar o una tarde mensual de juegos de mesa con el vecindario. Estas rutinas apoyan la memoria mediante la repetición y la anticipación.

Otras actividades que combinan bien con los juegos de mesa

Los juegos de mesa funcionan aún mejor cuando se integran en un estilo de vida más “amigo del cerebro”. Varios hábitos refuerzan las ganancias del juego social.

La actividad física regular -como caminar a paso ligero, bailar o practicar tai chi suave- aumenta el flujo sanguíneo al cerebro y favorece la formación de nuevas conexiones neuronales. Una buena higiene del sueño ayuda al cerebro a consolidar los recuerdos formados durante el día, incluidas las estrategias y los momentos vividos sobre el tablero de damas.

Aprender habilidades nuevas, aunque sea en pequeñas dosis, también sostiene la reserva cognitiva. Una persona mayor puede aprender lo básico de un idioma nuevo, probar una app de rompecabezas digital o retomar un instrumento musical. Combinada con las noches de juegos de mesa, esta variedad mantiene activas distintas redes cerebrales sin caer en la monotonía.

Para quienes ya afrontan problemas cognitivos leves, los cuidadores pueden adaptar los juegos: piezas más grandes, puntuación simplificada, rondas más cortas o formatos cooperativos en los que se gana o se pierde en equipo. Estos ajustes protegen la autoestima y, al mismo tiempo, entrenan la atención y la memoria.

Detrás de la aparente sencillez de un tablero de damas se esconde un entrenamiento sutil para las mentes que envejecen. Cuando ese tablero de madera se coloca en el centro de una mesa, rodeado de amigos o familia, ayuda discretamente a los mayores a ejercitar la memoria, mantener vivos los vínculos sociales y seguir mentalmente presentes en la vida cotidiana.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Dejar un comentario