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Philips presenta su nueva Airfryer: el inicio de una nueva era de cocina más saludable y sostenible.

Freidora de aire cocinando verduras en una cocina luminosa, con una persona controlando el aparato desde el lateral.

Lo primero que notas no es el diseño: es el sonido.

Un whoosh suave en lugar del siseo enfadado de una sartén, un resplandor en vez de aceite salpicando. Sale una bandeja, entran un puñado de verduras aliñadas y unos trozos de pollo, y ocho minutos después la cocina huele a puesto de comida callejera y a asado dominical a la vez.

En la encimera, la nueva Philips Airfryer parece más un altavoz elegante que una herramienta de cocina. La app del móvil, al lado, se enciende con el progreso en directo, sugiriendo una guarnición y una salsa como una amiga que entiende de comida. En algún punto entre el temporizador digital y el dorado crujiente de esas patatas, algo cambia en silencio.

Sigue siendo la cena. Pero se siente como el inicio de otra cosa.

Una máquina pequeña con grandes ambiciones

La nueva Philips Airfryer no exige atención: la tararea. Bordes redondeados, una pantalla discreta, un asa que se siente más a smartphone que a cazo. Cabe donde antes vivía la tostadora, ocupando menos espacio que la culpa del pedido a domicilio de la semana pasada.

Lo llamativo es lo rápido que se cuela en el ritmo de una tarde normal. Metes verduras congeladas, tocas un preajuste y te vas a contestar un mensaje o a calmar a un niño. Cuando suena el aviso, todo está dorado de manera uniforme, sin el caos de tres sartenes y una vitro humeante.

En la superficie, es solo un electrodoméstico. Por debajo, es una invitación silenciosa a cocinar de otra manera.

A Philips le gustan los números, y este lanzamiento viene con unos cuantos. Hasta un 90% menos de grasa añadida en comparación con freír en aceite. Menos energía que precalentar y usar un horno tradicional. Tiempos de cocción más rápidos que recortan entre un 20% y un 40% de recetas estándar, según lo que estés preparando.

Un responsable de producto de Philips habla de una familia a la que siguieron durante tres meses. Antes de la airfryer, pedían comida a domicilio tres veces por semana y usaban el horno sobre todo los domingos. Con el nuevo modelo en su cocina, esos pedidos bajaron a una vez por semana, y las verduras empezaron a aparecer en las cenas de entre semana sin grandes discursos sobre estilo de vida.

Es un caso pequeño, sí, pero refleja lo que mucha gente quiere en silencio: comida real, menos cacharros, menos drama.

Bajo los eslóganes de marketing, hay ingeniería de la buena. La tecnología RapidAir mejorada empuja el aire caliente alrededor del cestillo en un ciclón compacto, cocinando por todos los lados en lugar de soplar desde una sola dirección. Por eso las patatas salen crujientes y siguen siendo patata por dentro, no cartón.

El nuevo modelo también se apoya en la sostenibilidad. Temperaturas medias más bajas, tiempos más cortos y una distribución del calor más inteligente ayudan a reducir el consumo eléctrico por comida. No va a salvar el planeta por sí solo, pero inclina los hábitos diarios hacia una dirección más silenciosa y más verde.

Y como el cestillo y la bandeja están pensados para fregar sin pelea y son aptos para lavavajillas, la barrera psicológica del “uf, limpiar” se encoge lo justo para que digas que sí a cocinar en casa más a menudo.

Cómo cocinar mejor de verdad con este cacharro

La magia real no viene de los preajustes; viene de un ritual mínimo. Mezcla los ingredientes en un bol con una cucharadita de aceite, sal, quizá pimentón ahumado o curry, y luego extiéndelos en una sola capa en el cestillo. Ya está. Cobertura uniforme, mucho contacto con la superficie, bordes limpios.

Piensa que le pones a la comida una chaqueta rápida antes de mandarla a la tormenta. Cuanta más superficie expuesta, más crujiente dorado consigues. Bastoncitos finos de zanahoria, ramilletes pequeños de coliflor, cubos de patata cortados por igual… todos responden de maravilla a ese flujo de aire caliente.

Si alguna vez has chamuscado un lado del salmón mientras el otro se quedaba pálido y triste, esto se siente como una pequeña victoria personal.

Muchos usuarios nuevos cometen el mismo primer error: sobrecargan el cestillo “solo por esta noche” y se preguntan por qué todo se cuece al vapor en vez de quedar crujiente. La nueva Philips aguanta una buena cantidad, pero sigue habiendo un límite. El aire necesita espacio para moverse.

Otra trampa común es aferrarse a los tiempos y temperaturas del horno. Esta máquina es más rápida y más concentrada. Bajar 20 °C respecto a tu temperatura habitual de horno y comprobar un poco antes suele dar mejores resultados que seguir la receta de la abuela al pie de la letra. Seamos honestos: nadie lo hace de verdad todos los días.

Si algo parece casi hecho, saca el cestillo, dale un meneo y prueba un trocito. La máquina no juzga; tus papilas gustativas sí.

La parte emocional suele esconderse bajo las especificaciones técnicas. Un martes con prisas, cuando estás agotado y la idea de “cocina saludable” te suena a charla TED para la que no tienes tiempo, este dispositivo puede bajar el listón lo suficiente como para que lo intentes.

“El mejor gadget sostenible”, dice una de las primeras personas que lo probó, “es el que permite a la gente cansada cocinar comida real incluso cuando no se siente como si fuera un superhéroe”.

  • Úsala para una comida al día al principio, no para todas. Los hábitos pequeños se pegan mejor que las promesas grandes.
  • Ten una lista de básicos: verduras congeladas, garbanzos, contramuslos de pollo, tofu, patatas. A todos les encanta el aire caliente.
  • Acepta la imperfección: los primeros intentos pueden quedar un poco hechos de más o de menos. Así nacen tus “ajustes de la casa”.

Una nueva normalidad que se cuece a fuego lento en la cocina

Pasea por cualquier piso de concepto abierto al anochecer y lo notas. Menos humo, menos sartenes grasientas en remojo toda la noche, más pitidos suaves y pantallas encendidas junto a tablas de cortar y cebollas a medio picar. No vamos a volver a pasar horas frente a los fogones; intentamos encajar la comida real en una vida llena de alertas y autobuses tardíos.

La nueva Philips Airfryer no pretende convertirte en chef. Se comporta más como una asistente silenciosa: se encarga del calor y el tiempo para que tú te centres en el aliño, la textura y la gente en la mesa. En un mal día, convierte una bolsa de verduras congeladas y un bloque de tofu en algo vagamente alegre. En un buen día, asa una bandeja entera de patatas especiadas y pollo mientras tú charlas.

En un planeta compartido con recursos tensionados y humanos ocupados, ese tipo de ayuda no es solo una historia de gadgets. Es un cambio de estilo de vida que ocurre en miles de cocinas pequeñas, tandas crujientes mediante.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Menos grasa, más sabor Hasta un 90 % menos de aceite añadido que la fritura clásica gracias a la circulación de aire caliente Comer crujiente reduciendo el aporte de grasas sin sacrificar la textura
Ahorro de tiempo y energía Cocciones más rápidas que el horno y mayor eficiencia energética por ración Cocinar en casa incluso en noches con prisas, y reducir la factura de la luz
Hábitos sostenibles más fáciles Limpieza simplificada, apps y programas guiados, resultados constantes Hacer más fáciles de repetir a diario las comidas caseras y más vegetales

Preguntas frecuentes

  • ¿La comida de la nueva Philips Airfryer de verdad sabe como la comida “frita”? La textura se acerca mucho: crujiente por fuera, tierna por dentro, sobre todo con patatas, pollo y productos empanados. El sabor es algo más ligero, porque no estás empapando la comida en aceite, pero mucha gente acaba prefiriendo ese sabor más limpio.
  • ¿Puede sustituir por completo a mi horno? Para comidas pequeñas o medianas, snacks y guarniciones, sí, la mayoría de las veces. Para asados grandes familiares, pizzas grandes o para hornear varias bandejas a la vez, un horno tradicional sigue teniendo ventaja en capacidad.
  • ¿Es realmente más sostenible o es solo marketing? Usa menos energía por ración que precalentar y poner en marcha un horno grande, y mucho menos aceite que la fritura profunda. El verdadero beneficio sostenible llega cuando te ayuda a cocinar en casa más a menudo y a desperdiciar menos comida.
  • ¿Qué puedo cocinar además de patatas fritas y nuggets? Verduras asadas, salmón, tofu, garbanzos, contramuslos de pollo enteros, pimientos rellenos, sobras recalentadas que recuperan el crujiente, e incluso algunos horneados como magdalenas o galletas ajustando tiempos.
  • ¿Es difícil limpiar después de cocinar cosas grasientas? El cestillo y la bandeja están diseñados para extraerse y son aptos para lavavajillas. Un remojo rápido o un cepillo suave suelen quitar lo pegado; forrar la bandeja con un accesorio reutilizable puede facilitar aún más la limpieza.

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